Los Estados Unidos han pedido a Ruanda que
deje de apoyar a los grupos rebeldes armados en la vecina República
Democrática del Congo, después de que una investigación de un equipo de
expertos de la ONU implicase a altos cargos del gobierno ruandés, con
nombres y apellidos, en la revuelta del país vecino.
Los enfrentamientos en el Congo continuaron el pasado
fin de semana en las colinas cercanas a la frontera con Ruanda, entre
las fuerzas leales a Kinshasa, y los rebeldes amotinados del llamado
M-23.
Este comunicado de los Estados Unidos supone la primera
vez que el fiel aliado del presidente de Ruanda, Paul Kagame, ha hablado
directamente del asunto de la supuesta implicación del país en la
violencia de la vecina RDC.
Ruanda ha negado los contenidos de una adenda al informe
de los expertos de la ONU, publicado la semana pasada, que proporciona
las más sólidas pruebas de que funcionarios del gobierno de Kagame
estaban dando apoyo militar y logístico a los grupos armados en el este
del Congo.
Entre estos grupos se incluye el m-23, una banda de
varios centenares de combatientes liderados por Bosco Ntaganda, un ex
general amotinado del ejército, con un pasado muy relacionado con
Ruanda, que está buscado por el Congo y el Tribunal Penal Internacional,
por crímenes de guerra.
“Estamos profundamente preocupados por las
averiguaciones del informe… y hemos pedido a Ruanda que impida y deje de
dar este tipo de apoyo desde su territorio”, declara Victoria Nuland,
portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos, en un
comunicado enviado por e-mail el pasado día 30 de junio.
Grupos de defensa de los derechos humanos, como Amnistía
Internacional y Global Witness han pedido a las Naciones Unidas y a los
países donantes a Ruanda que tomen medidas a raíz del informe.
Ruanda opta [con enormes posibilidades] a ocupar un escaño en el Consejo de Seguridad de la ONU, el próximo año.
El día 28 de junio, el presidente de la RDC, Joseph
Kabila culpó de la inestabilidad a “fuerzas oscuras, nacionales y
extranjeras” en un discurso televisado en la televisión nacional de la
RDC, pero no mencionó el nombre de Ruanda.
Kabila suspendió el pasado día 30 de junio las
celebraciones anuales del día de la independencia, como muestra de
respeto a las víctimas de los combates, que además han provocado que más
de 200.000 personas huyan de sus casas, desde el pasado mes de abril, y
ha elevado la cifra total de desplazados congoleños a 2 millones, por
primera vez desde 2009.

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